(Javier Criado, ABC 29/03/2011)
"Siempre existe una columna a la que el ser humano se ve atado. Bendita sea aquella constituida por la obligación ética, moral y religiosa, por la defensa de los principios, por el no cambiarse de chaqueta en la defensa de realidades inmutables, por decir la verdad aunque eso escandalice a los hipócritas, por enarbolar la bandera de la justicia, de la magnanimidad, de la compasión, de la bondad y de la paz. Benditos sean los que de esa forma actúan pues lo hacen a imagen y semejanza de Dios. El que es Luz de Luz enseña que en la defensa de lo que es, no cabe desatarse aunque se pueda. No es lícito escurrir el bulto por mucho que convenga de inmediato. Pero la mayoría de nosotros queda atado casi siempre a otra columna maldita, deforme, asquerosa y vil constituida por la conveniencia, el egoísmo, el arribismo, la falsedad, la traición y el cambio permanente de chaqueta, como veleta que la mueve el viento.
Dos columnas diferentes, dos actitudes radicalmente distintas. El bien y el mal —como siempre— ante la actuación de los humanos. Tentación que engaña haciendo creer que es rentable la incorrecta y sucia. Mientras, la enseñanza cierta es quedarse Maniatado, Atado a la columna del Servicio a Su destino, voluntariamente aceptado, aunque sea en espera de que lleguen los esbirros para empuñar unos látigos que le dejarán la carne hecha jirones."